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PARA HACER CREMAS EN CASA

11 Mar

PARA HACER CREMAS EN CASA

No siempre es fácil encontrar la crema que se adapte perfectamente a nuestras necesidades; o falta algún componente, o sobra algún conservante o aditivo no deseado…
Hacer una crema en casa es bastante más rápido y sencillo de lo que se podría pensar, y al depender de nosotros todo el proceso, no sólo tenemos la libertad de hacerla con los ingredientes que nos interesan, sino que podemos controlar la calidad y origen de los mismos.

Voy a dar una receta base, a partir de la cual se pueden hacer múltiples variantes, y a continuación, veremos el caso concreto de una crema de rosa mosqueta y propóleo, de propiedades cicatrizantes y desinfectantes.

Crema base:

 
- 60 ml de aceite vegetal base de primera presión en frío, (uno o varios mezclados)
- 30 ml de hidrolato aromático o agua floral, (según las propiedades que busquemos en nuestra crema)
- 7 g de cera de abejas en perlas

Crema de rosa mosqueta y propóleo:
- 30 ml de aceite de rosa mosqueta de primera presión en frío
- 15 ml de extracto de propóleo
- 1 cucharadita de cera virgen de abejas
- 10 gotas de aceite esencial de naranja

El aceite de rosa mosqueta nos va a dar la base de la crema, de gran capacidad hidratante y cicatrizante.

El propóleo actuará como antiséptico natural.
La cera virgen nos dará la consistencia de pomada y además sobre la piel actúa a modo de película protectora, que evita la deshidratación.
El aceite de naranja cumple una doble función, por un lado enmascarará el intenso olor del propóleo, que no a todo el mundo le gusta, y por otra parte, al tener propiedades que mejoran la circulación, hará que los componentes de nuestra crema penetren con mayor facilidad en nuestra piel.

Vamos allá:
Ponemos en un recipiente resistente a la temperatura el aceite y la cera virgen y calentamos al baño maría, moviendo la mezcla con suavidad hasta que la cera quede totalmente derretida.

A continuación retiramos del calor y añadimos el propóleo, sin para de mover, para que cuando la cera empiece a solidificar la mezcla quede homogénea.

Proseguimos añadiendo el aceite esencial y seguimos moviendo hasta que la mezcla se enfríe.
Si queremos acelerar el proceso podemos poner nuestro recipiente dentro de otro que contenga agua fría, pero no es aconsejable meterlo en la nevera o en el congelador porque la solidificación sería muy rápida y se nos pueden separar los componentes.

Opcionalmente, como conservante podemos añadir una perla de vitamina E.

Cuando la mezcla está fría la ponemos en el recipiente donde la vayamos a conservar y ya podemos empezar a utilizarla.
Como estas cremas no llevan conservantes, lo más adecuado es tenerlas bien tapadas y conservarlas en la nevera, donde nos durarán un mes.

Yo procuro preparar la crema en el mismo recipiente donde la vaya a guardar, de ese modo evito más manipulación de la necesaria y desaprovechar parte del producto al pasarlo de un sitio a otro.

Para las medidas, lo más sencillo es utilizar una jeringuilla, ya que vienen graduadas en ml. Para la cera, doy el valor aproximado por cucharadas, porque no todos los pesos de cocina afinan tanto como para pesar pocos gramos.

Nota: si cuando nuestra crema solidifica no tiene la consistencia que esperábamos, podemos rectificarla:

- Si la crema ha quedado muy dura, es porque tiene demasiada cera. En ese caso podemos volver a fundir al baño maría y añadir un poco más de aceite. Luego volveremos a enfriar del mismo modo, removiendo la nueva mezcla.
- Si ha quedado muy fluida, fundiremos y añadiremos un poquito más de cera.

MERMELADAS DIFERENTES

10 Mar

MERMELADAS DIFERENTES
El pasado fin de semana me dediqué a preparar algunas mermeladas.
Tenía la excusa perfecta: tiempo libre, ganas de cocinar y un montón de verduras ecológicas frescas. Sí, he escrito bien, verduras, y no frutas.
Son muchos los alimentos que se pueden confitar, y algunas verduras dan unos resultados totalmente sorprendentes. Concretamente veremos la manera de hacer mermelada con tomates, zanahorias o calabacines. Y también un poco de mermelada de naranja amarga.


Vamos primero con las medidas, (calculadas para hacer un bote de mermelada) y luego veremos el proceso, que, por cierto, es bastante rápido y sencillo.

Mermelada de zanahoria:

200 gramos de zanahorias

150 gramos de azúcar moreno o fructosa

1 cucharada de jengibre fresco rallado

zumo de medio limón1 palito de canela

1 vaso de agua (250 ml)

 

Mermelada de calabacín:

2oo gramos de calabacín, (con piel)

150 gramos de azúcar moreno o fructosa

zumo de medio limón

1/2 vaina de vainilla

1/2 vaso de agua (125 ml)

 


Mermelada de tomate:

350 gramos de tomates maduritos

200 gramos de azúcar moreno o fructosa
zumo de medio limón

5 ó 6 clavos

1 palito de canela

Mermelada de naranja amarga:

350 gramos de naranjas con piel
150 gramos de azúcar moreno o fructosa
1 palito de canela
1 cucharada de jengibre fresco rallado
Como se puede ver, la cantidad de agua que se añade depende de lo jugosa que sea la verdura o fruta a utilizar.Para hacer cada mermelada, troceamos la verdura y la ponemos en una cacerola, a fuego lento junto con el resto de los ingredientes.

 
Poco a poco la verdura se va ablandando hasta que alcanza un punto cremoso. Personalmente, en el caso de la zanahoria, cuando están tiernas paso toda la mezcla por la batidora, para que quede una mermelada homogénea. Con el calabacín y el tomate prefiero cortarlos en trozos pequeños al principio y luego dejar que la mermelada tenga “tropezones”. Esto es sólo cuestión de gustos.
En el caso de la naranja, como vamos a confitar tanto la pulpa como la piel, es importante cortarlas en rodajas muy finas, para que se haga mejor. Cuando veamos que la pulpa está caramelizada y la piel transparente, ya podemos envasarla. Esta mermelada es la que más tiempo nos llevará, porque la piel es más lenta para cocinarse.

Una vez que cada mermelada tiene la consistencia que nos gusta, la ponemos en botes de cristal, (buena oportunidad para el reciclado de botes que hayamos usado en casa con otros productos), y los tapamos, sin apretar la tapadera. El siguiente paso es muy importante para la conservación de nuestras mermeladas. Se trata de esterilizarlas. Para ellos, colocamos los botes en una cacerola con agua, (cuidando de que no queden sumergidos del todo porque se nos podría meter agua en nuestra mermelada), y lo ponemos a fuego fuerte hasta que hierva durante unos 10 minutos. Hecho esto, sacamos los botes del agua, sin abrirlos y con mucho cuidado de no quemarnos, y apretamos bien las tapaderas.

Ya sólo quedará etiquetar nuestras mermeladas e ir disfrutándolas a lo largo de las semanas siguientes.