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BOLSA-FRESA

11 Ago

BOLSA-FRESA

Hace unos meses, en Sabia Savia regalamos unas bolsas para la compra que se plegaban con la graciosa apariencia de una fresa y que una vez desplegadas eran muy útiles para hacer la compra y evitar el uso de bolsas de plástico. Nada más ver aquellas bolsas me encantaron, por lo práctico y por lo estético, y me pareció que repartirlas entre la clientela era una forma de premiar su fidelidad y de poner un granito de arena en la concienciación ecológica ligada a los pequeños gestos cotidianos. 

El otro día, curioseando por la red entre blogs y páginas dedicadas a las manualidades, me topé de pronto con una fotografía de esas mismas bolsas. Lo curioso es que estaba en un blog cuya autora vive en Estados Unidos y que compró las bolsas en Singapur… definitivamente, este planeta es cada día más pequeño…

La autora del blog, encantada con las bolsas, ofrece un completotutorial para hacerlas uno mismo en casa. Aunque el blog está en inglés, las fotografías son suficientemente claras como para poder seguir el proceso de fabricación de la bolsa sin problemas.

Aquí dejo el enlace para que quien se anime  pueda tener su propia bolsa-fresa. Además de ser un proyecto divertido y fácil, es un gesto ecológico.

Tutorial para bolsa-fresa

Me encantaría recibir fotografías del resultado final de este proyecto por parte de todos aquellos que se animen a llevarlo a cabo. Prometo publicarlas aquí. Y si alguien quiere innovar en el diseño (otras frutas, verduras, animales… )o proponer otras alternativas “hecho-en-casa” también serán bienvenidas.

HENNA

6 Jul

HENNA

La henna, también llamada alheña, es un tinte natural de color rojizo anaranjado muy utilizado en India, Pakistán, Irán, Oriente Medio y África del Norte.
La henna se obtiene de una planta llamada Lawsonia inermes, secando y posteriormente moliendo las hojas y peciolos, con lo que se obtiene un polvo de color verdoso.
Al aplicarla sobre el cabello, los pigmentos de la henna se introducen entre las células del pelo, dándole la característica coloración. Hay que tener en cuenta un dato importante: el color de la henna impregnará nuestro cabello, sumando al color de éste sus pigmentos, pero nunca, va a aclararnos el pelo, ya que no tiene propiedades decolorantes. Es decir, para alguien con el pelo muy claro o con canas, la coloración se verá más anaranjada que para alguien con el pelo oscuro, en quien lo que se apreciará será un reflejo rojizo. Un caso muy característico es el de las personas con el pelo oscuro y canas; después de usar henna, las canas se colorean más claras que el resto del pelo, obteniéndose un efecto muy atractivo, como de mechas naturales.

En el mercado existen marcas que ofrecen hennas de diversos colores, ¿cómo es posible esto?

Las diferentes coloraciones de la henna se obtienen mezclando ésta con otras plantas, (té, café, corteza de nogal, manzanilla, etc.) para variar el color final. Si hemos apostado por la henna como producto natural y respetuoso con nuestro cabello y nuestra piel, lo que es muy importante es usar henna que no esté mezclada con productos químicos.

¿Cómo prepararla en casa?
Son muchas las variantes a la hora de preparar la henna. Yo voy a explicar aquí la que utilizo personalmente.
Necesitaremos:
- henna en polvo, (con 100 g hay de sobra para una melena de tamaño medio)
- un cuenco de plástico o cristal
- una cuchara para remover
- agua templada
- aceite de oliva o de jojoba o de argán
- vinagre o zumo de limón


Ponemos en el cuenco la henna en polvo, y a continuación vamos añadiendo agua templada y removiendo hasta obtener una pasta homogénea y sin grumos, no demasiado espesa, (más o menos como una bechamel). A continuación agregamos dos cucharadas soperas de aceite de oliva, de jojoba o de argán, (también podemos utilizar dos cucharadas soperas de nuestra mascarilla capilar habitual, o de otro aceite hidratante).

Para aplicar la henna, a mí me gusta tener el pelo limpio y ligeramente húmedo. Utilizo guantes de látex y me la voy aplicando con los dedos, con cuidado de mancharme la frente o las orejas, ya que de lo contrario, la piel se tiñe de color. Otras personas prefieren prepararla más líquida y aplicarla con pincel. Esto es cuestión de gustos, y de encontrar el método que nos resulte más cómodo.

Una vez puesta en todo el pelo, hay dos factores que determinan la intensidad del teñido: tiempo y temperatura. A más tiempo con la henna puesta más “coge” el color, y a más temperatura, más se fija. A mí me da muy buen resultado tenerla puesta como mínimo tres horas, cubierta por un pañuelo, y aplicarle de vez en cuando calor con el secador de pelo.
Pasado este tiempo, se lava bien el pelo, y en el último enjuague, se puede aplicar un poco de agua con vinagre o con limón, que dará mucho brillo y actuará como fijador del color.

La henna en la piel
Con la henna también se realizan pinturas corporales, llamadas mehandi. Los patrones del mehandi son bastante complejos y en algunas culturas se emplean como ornamento nupcial. Hoy en día se han popularizado mucho en Occidente, donde se les llama tatuajes no permanentes. La henna penetra sólo en las células muertas del estrato córneo cutáneo. La duración del tinte varía en función del grosor de la piel, por eso en manos y pies es dónde más duran estos diseños, pero en cualquier caso es sólo de días.


Cuidado:
La henna nunca es negra, para los dibujos sobre la piel se puede conseguir este color añadiendo la Para-phenylenediamine o PPD. Este componente químico puede causar alergias, dermatitis, quemaduras y cicatrices, así que, insisto, hay que leer bien la etiqueta del producto que compramos.