BENEFICIOS DEL CROCHET

29 ago

Soy una enamorada del crochet. Bueno, lo soy de las manualidades y el bricolage en general, pero el crochet me gusta especialmente; es relajante, es creativo, es fácil de llevar y hacer en cualquier sitio y con cada proyecto terminado tengo la satisfacción de haber creado algo con mis propias manos, punto a punto y el beneficio de la calma aportada por esas horas de labor.


Yo, personalmente, consigo fácilmente con el crochet lo que con la meditación me cuesta mucho; dejar la mente en blanco, relajarla, regular mi respiración, destensar los músculos. Un ratito de crochet después de cenar barre gran parte des estrés acumulado durante el día.

Buscar patrones en internet, aprender técnicas nuevas, elegir lanas e hilos por sus colores, tactos… son también placeres derivados de esta práctica.

Mi abuela materna hacía crochet. Le hizo a mi madre una colcha de cuadros de colores que a mí me fascinaba por dos cuestiones; una la puramente plástica y la otra más matemática. Ella me instaba a buscar dos cuadros iguales y ¡¡no era posible!!. Aquello me parecía casi magia. Años más tarde las matemáticas me enseñaron que lo que yo creía superpoderes en mi abuela no eran más que combinaciones de x elementos tomados de cuatro en cuatro, pero aún así, aún hoy conservo una simpatía especial por esas colchas.

Yo no aprendí crochet de mi abuela. Lo aprendí hace unos 4 años o menos, viendo vídeos en Youtube. Armada con una aguja, un ovillo y dando muchas veces a play y pause aprendí a hacer los puntos básicos (cadeneta, punto alto y punto bajo). Una vez conocido eso, si además se sabe contar, lo demás es muy fácil.

Animo desde aquí a cualquiera que lea esto a que lo intente porque estoy segura de que sus nervios y su creatividad lo agradecerán. Es más, si hay varias personas interesadas en la zona de la tienda podemos pensar en organizar algún taller introductorio… ¿Qué tal la idea?

Aquí dejo las palabras de Brígida Schmidt, para Hilados LHO, Médica Antroposófica y Fisiatra.

La Medicina Antroposófica cuyo creador es Rudolf Steiner (1861-1925) ya tenía en cuenta para el paciente, actividades que iban más allá de los medicamentos. Estas recomendaciones incluían el arte, las manualidades y terapias físicas.

Así hace sus aportes a la medicina oficial enriqueciéndola y transformándola en “el arte de curar”. Estas recomendaciones privilegian usar sólo productos naturales: maderas, arcilla, alimentos ecológicos, arte, música y el tejido con lana, actividad muy importante tanto para mujeres como para hombres.

El tejido con lana, hace que se pongan en funcionamiento mecanismos de intercambio entre los dos hemisferios del cerebro, logra desbloquear funciones existentes pero que ya no usamos por el ritmo de vida moderna y además aporta salud física y espiritual, produciendo un estado manso de alegría que libera sustancias endógenas.

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