COCO

8 may


Hace 13 años Cocó llegó a nuestra casa. Era un cachorro de yorkshire del tamaño de una lata de té. Día a día se fue transformando en parte de nuestra familia. Aprendió a conocernos, a diferenciar cada gesto y cada estado de ánimo, y siempre actuó en consecuencia. Jamás se separó de nuestras camas si alguno estaba enfermo, nunca nos dejó salir de casa sin despedirse ni volvimos a ella sin un recibimiento especial, afectuoso y sincero.

Este amanecer su corazoncito se ha detenido después de una larga enfermedad. Lo pienso, imagino el tamaño de su corazón o de su cerebro y me parece que la relación es inmensamente desproporcionada respecto a la gran cantidad de amor que nos dio a todos. Desde hoy su cuerpo alimentará las raíces de su árbol preferido, y formará parte de sus flores, sus frutos y su sombra, y para todos los que la quisimos, seguirá viviendo en nuestro recuerdo, enriqueciendo nuestra memoria con todos los detalles y  momentos que la hicieron única e irrepetible.

Lord Byron escribió un hermoso epitafio a su perro Boatswain. Hoy, nuestra perrita es merecedora de esas mismas palabras, que parecen haber sido escritas para ella y sus incontables méritos:

Aquí reposan
los restos de una criatura 
que fue bella sin vanidad
fuerte sin insolencia,
valiente sin ferocidad
y tuvo todas las virtudes del hombre
y ninguno de sus defectos.

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