EL LADO NEGRO DEL CHOCOLATE

1 abr

Me gusta mucho el chocolate, sobre todo el  negro y amargo, y, tristemente, en los últimos días he leído varias noticias que hacen que el chocolate sea más negro y más amargo, en el peor sentido posible.

Por un lado Greenpeace continúa con su campaña para pedir a Nestlé que deje de utilizar en la fabricación de sus chocolates aceite de palma proveniente de explotaciones responsables de la destrucción de los últimos bosques de Indonesia, lo que, además, también afecta muy negativamente al modo de vida y al sustento de la población local y está ocasionando la extinción del orangután.

Por otro lado el sello Fairtrade, de comercio justo, denuncia que más de un millón de niños y niñas son explotados trabajando en el cultivo de cacao en el oeste de África.

La asociación se expresa así: “En la Asociación del Sello FAIRTRADE-Comercio Justo y en FLO International somos conscientes y nos preocupa la magnitud y persistencia del trabajo infantil y deltráfico de menores. Creemos que todos tenemos la responsabilidad de trabajar para erradicar el trabajo infantil: Gobiernos, ONGs, entidades de las Naciones Unidas, sindicatos, organizaciones por el bienestar de los niños, los fabricantes de chocolate, los comercializadores, grupos de agricultores y consumidores. Nos tomamos muy en serio nuestra responsabilidad y creemos que todavía tenemos mucho trabajo por delante dentro de Fairtrade.”

¿Qué podemos hacer los consumidores?

Mucho. Informarnos, denunciar, colaborar con ONGs (como voluntarios, o con algún tipo de  participación económica), etc. Pero además está lo que podemos no-hacer, que puede ser lo más sencillo para nosotros, pero que también es trascendente. No comprar y  no consumir aquellos productos que no nos den garantías acerca de todos los aspectos de  su procedencia.

Hagamos que el consumo de chocolate sea un placer, un capricho, un vicio… pero no una vergüenza.

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