TORTURA CONSENTIDA

29 dic

“La conmiseración con los animales

está íntimamente unida con la bondad de carácter,
de tal manera que se puede afirmar
que quién es cruel con los animales
no puede ser buena persona”.
Schopenhauer.

Este va a ser un post más extenso de lo habitual en este blog, lo cual me causa una tremenda tristeza, pero, lamentablemente, no se puede ser parco en palabras con determinados temas.
En días de polémica, (francamente, me cuesta entender la polémica ante un asunto que, en mi opinión, no tiene justificación posible), toca hablar aquí de tauromaquia.
No voy a hablar de “arte” (supuesto), o “estética”, o “tradición”. Me voy a centrar en datos físicos concretos.
Creo que la lista que viene a continuación habla por sí sola:

- 24 Horas antes de entrar en la arena, el toro ha sido sometido a un encierro a oscuras para que al soltarlo, la luz y los gritos de los espectadores lo aterren y trate de huir saltando las barreras, lo que produce la imagen en el publico de que el toro es feroz, pero la condición natural del toro es huir, NO atacar.

- Le recortan los cuernos para proteger al torero. Le cuelgan sacos de arena en el cuello durante horas.

- Lo golpean en los testículos y en los riñones, le provocan diarrea poniendo sulfatos en el agua que bebe para que llegue débil y desorientado al ruedo.

- Le untan grasa en los ojos para dificultar su visión y en las patas una sustancia que le produce ardor y le impide mantenerse quieto para no deslucir la actuación del torero.

También los caballos de los picadores son víctimas en las plazas de toros.


- Se eligen a caballos que ya no tienen valor comercial, por que el animal muere en 3 o 4 corridas a lo mucho, es muy habitual que el animal sufra quebraduras múltiples de costillas o destripamientos.

- Se les coloca un peto simulando que se les protege, pero en realidad se trata de que el público no vea las heridas al caballo que con frecuencia presentan exposición de vísceras.

- Si el torero percibe que el toro embiste con mucha energía, ordena al picador hacer su trabajo: Consiste en desangrar al toro para debilitarlo, clavándole en el lomo una lanza que destroza músculos (trapecio, romboideo, espinoso y semiespinoso, serratos y transversos de cuello) Lesiona, además, vasos sanguíneos y nervios.

- Un solo puyazo podría destrozar al toro, por eso se hace en tres tiempos “para mayor goce de la afición.”
- Las banderillas aseguran que la hemorragia siga, intentan colocarlas justo en el mismo sitio ya dañado con los ganchos de metal. El gancho se mueve dentro de la herida con cada movimiento del toro y con el roce de la muleta, el peso de las banderillas tiene precisamente esa función.

- Algunas tienen un arpón de 8 cm, y se les llama “de castigo”, se las clavan cuando ha logrado evadir la lanza del picador. Las banderillas prolongan el desgarre y ahondamiento de las heridas internas. No hay límite al nº de banderillazos: tantos como sean necesarios para desgarrar los tejidos y la piel del toro.

- La pérdida de sangre y las heridas en la espina dorsal impiden que el toro levante la cabeza de manera normal, y es cuando el torero puede acercarse.

Con el toro ya cerca del agotamiento, el torero no se preocupa ya del peligro y se puede dar el lujo de retirarse del toro después de un pase especialmente artístico, echando fuera el pecho y pavoneándose al recibir los aplausos del público. Cuando el toro alcanza este estado lastimero, el matador entra en el ruedo en una celebración de bravura y machismo, a enfrentarse a un toro exhausto, moribundo y confundido

- El toro es atravesado con una espada de 80 cms de longitud, que puede destrozarle el hígado, los pulmones, la pleura, etc., según el lugar por donde penetre en el cuerpo del animal de hecho, cuando destroza la gran arteria, el toro agoniza con enormes vómitos de sangre.

- A la hora de matar, si el toro corre con un poco de suerte muere de una estocada, pero no como se piensa de una estocada al corazón si no que la espada penetra pulmones y diafragma, a veces una arteria mayor, y de ahí la hemorragia que se aprecia del hocico y de la boca. A veces mueren ahogados en su propia sangre

El toro, en un intento desesperado por sobrevivir, se resiste a caer, y suele encaminarse penosamente hacia la puerta por la que lo hicieron entrar, buscando una salida a tanto maltrato y dolor.

- Entonces lo apuñalan en la nuca con el descabello, otra larga espada que termina en una cuchilla de 10 cms. A pesar de estos terribles tormentos, el animal no suele morir de inmediato por su gran fuerza, pero finalmente cae al suelo, porque la espada ha ido destrozando sus órganos internos.

- Lo rematan con la puntilla de 10 cms. con lo que intentan seccionarle la médula espinal, a la altura de las vértebras atlas y áxis.
El toro queda así paralizado, sin poder siquiera realizar movimientos con los músculos respiratorios, por lo que muere por asfixia, muchas veces ahogado en su propia sangre, que le sale a borbotones por la boca y la nariz.

- Una vez que tiene destrozadas las vértebras, el toro pierde el control de su cuerpo desde el cuello hacia abajo, pero el cerebro sigue funcionando, por lo que es totalmente consciente del dolor y sufrimiento mientras es arrastrado fuera del ruedo.


Para terminar, recupero aquí un artículo del blog de opinión Carlos en primera persona dedicado a este mismo horror.

“Ole con ole…
En el candelero, a raíz de la iniciativa catalana, no hay debate televisivo o radiofónico en donde los llamados taurinos no esgriman o arrojen a las caras de los que no lo somos, los mismos intragables y remanidos argumentos de toda la vida: ese “sublime arte”, incomprendido por el populacho espiritual , la deseada casta inmortal, la santa tradición, etc, etc…y ante todo esto he de proclamar, para que se me entienda:

¡Y UNA MIERDA…!
Vayamos por partes. Lo primero que oímos, los que no tragamos, es aquello del ARTE con mayúsculas que rezuma el espectáculo, y en principio tienen razón. Una “mise en scène” semejante, litúrgica, no exenta de ninguno de los atractivos necesarios para un éxito full: dicharachera coreografía, luminotecnia textil, testosterona paquetera, cañeros pasodobles, morenas y rubias, puros y peinetas… Picasso, Hemingway, Goya, Canal plus… ¡Enhorabuena..!, pero mil veces NO.
TODO, en torno a una masacre, y vestiditos de Armani.
Los afiliados dicen: ¡Después bien que os coméis los cerdos, pollos, etc.…! y ponen encima de la mesa aquello de las carnicerías en los mataderos. Pues sí, sí que nos los comemos, los que comemos carne y tenemos hambre, pero lo que no hacemos es hacer del martirio de un animal un “espectáculo artísticocircense” con banda de música. Y añadimos, que allá donde en este país se incumplieran o no existiesen normas que eviten la crueldad y el sufrimiento innecesario a los anímales, arremeta o arbítrese.
Después viene aquello de la casta, la perdurabilidad de la especie, la nobleza, no conoces las dehesas…tócate las cojones.
Y además hay que escucharlo en boca de cenutrios, adinerados o no, que paralelamente, y en muchos casos, disfrutan de esa otra bonita y lúdica actividad que es la caza, y encima, como seres sensibles y comprometidos con la naturaleza donde los haya, se permiten el lujo de decir que aman a los animales por encima de todo, que no nos enteramos. Cabrones.
Si en verdad los queréis, dejadlos correr…
Y a continuación, la sagrada tradición. No hay un día, sobre todo en nuestro ibérico verano, en el que en algún telediario aparezca una reata de mastuerzos, ensogando, endardando, embolando, a lanzazo limpio, o infligiendo cualquier otra divertida y autóctona salvajada a la carta contra un bello animal aterrado y acorralado en pro de una bonita y ancestral tradición, y hay de aquel que abrir el pico osase.
“Ezto ziempre zahecho en er pueblo, er bicho no zufre y vetepallá cabrón que nontiendo y testrozo la cámara…” … dicen con gracia y desparpajo.
También, Cabronazos, en este país, se iba a las plazas de los pueblos a ver como se quemaba viva a la gente en pro de otras divinas tradiciones. Actualmente se dilapida, se practica la ablación, en definitiva, todas esas sensibles y arraigadas costumbres populares, se ejercen amparadas por la tradición, pero no por ello dejan de ser a la vez aberraciones injustificables y vergonzosas.
En esta España nos hemos criado viendo corridas de toros en la tele o en las plazas, por cierto y por aquello de los datos de primera mano, he ido varias veces a verlos, eh.. pero llega un momento en el que uno, ya más mayorcito, racionaliza , sensibiliza el hecho, y se dice: En un país europeo, en el siglo XXI ,tamaña ignominia y que esta sociedad no ponga freno a semejante barbarie….??

Mucha gente vive del toro, y honradamente, pero también las drogas, el tráfico de armas, la prostitución generan enormes beneficios, y no por ello son justificables.

Esta claro que el espectro social defensor de semejante actividad es variado, gente de todo pelaje y fortuna. En cualquier caso creo que la verdadera y necesaria sensibilidad no habita en ellos, mentes en algunos casos aparentemente lúcidas pero que de manera impasible y despiadada fomentan actividades en donde la barbarie gratuita, el sufrimiento y la fiesta que se deriva de ello, es motivo de orgullo, y además, patrio, una auténtica vergüenza.”

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